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domingo, 8 de agosto de 2021

2 MACABEOS. CAPÍTULO XIII

 Paz con Antíoco

131El año ciento cuarenta y nueve les llegó a los de Judas la noticia de que Antíoco Eupátor avanzaba sobre Judá con muchas tropas y que iba con él Lisias, su preceptor y jefe de Gobierno. 2Tenían un ejército de ciento diez mil griegos de infantería, cinco mil trescientos jinetes, veintidós elefantes y trescientos carros falcados.

3Menelao se les añadió y animaba a Antíoco con mucho disimulo, no para salvar a la patria, sino con intención de conservar su cargo. 4Pero el Rey de reyes excitó la cólera de Antíoco contra aquel malvado, y como Lisias demostró que aquél era el causante de todos los males, Antíoco ordenó que lo llevaran a Berea y lo ajusticiaran allí según la costumbre del lugar: 5hay allí una torre de veinticinco metros, llena de ceniza, provista de una máquina giratoria inclinada por todas partes hacia la ceniza; 6allí era donde todos empujaban al responsable de un robo sacrílego, o al autor de otras enormidades, para que pereciera. 7Con tal muerte acabó aquel prevaricador, Menelao, que ni siquiera tuvo sepultura. 8Con toda justicia: puesto que había cometido muchos pecados contra el altar cuyo fuego y ceniza eran puros, en la ceniza recibió la muerte.

9Pero el rey avanzaba con planes feroces, para que los judíos lo pasasen peor que en tiempo de su padre.

10Cuando recibió Judas esta noticia, exhortó a la gente a pedir al Señor día y noche que también entonces, como otras veces, socorriese a los que iban a quedar privados de la Ley, la patria y el templo santo, 11que no permitiera a gentes blasfemas someter al pueblo, que empezaba apenas a respirar.

12Después de hacerlo todos a una, suplicando al Señor misericordioso con llantos, ayunos y postraciones tres días seguidos, Judas los arengó y les ordenó concentrarse. 13Se reunió en privado con los senadores y determinó salir a resolver el asunto con la ayuda de Dios antes que el ejército del rey entrase en Judá y se apoderase de la capital. 14Confiando al creador del universo el resultado, arengó a los suyos, animándoles a luchar valerosamente hasta la muerte por las leyes, el templo, la ciudad, la patria y las instituciones. Y marchó a acampar en los alrededores de Modín.

15Después de darles la contraseña: <<¡Victoria de Dios!>>, con unos cuantos jóvenes de los más valientes lanzó un ataque nocturno contra la tienda real: mató unos dos mil hombres en el campamento enemigo, y acribillaron al principal de los elefantes con el que iba en la torreta. 16Finalmente, llenaron el campamento de espanto y confusión, y se marcharon victoriosos. 17Cuando amanecía, ya estaba hecho todo, gracias a la protección que el Señor les prestaba.

18Cuando el rey saboreó la audacia de los judíos, intentó apoderarse de las plazas valiéndose de estratagemas. 19Se acercó a Betsur, plaza judía fortificada; lo hicieron huir; atacó, lo vencieron.

20Judas envió lo necesario a los sitiados. 21Pero Rodocó, del ejército judío, pasó información secreta a los enemigos; lo descubrieron, lo apresaron y lo ejecutaron.

22El rey volvió a parlamentar con los de Betsur: les ofreció la paz, la aceptó de ellos y se retiró; atacó a los de Judas y salió derrotado. 23Recibió la noticia de que Felipe, que había quedado al frente del Gobierno, se había sublevado en Antioquía. Consternado, habló con los judíos, se sometió con juramento a todas las condiciones razonables, hizo las paces y ofreció un sacrificio, honró al templo y se portó bien con el lugar santo. 24Recibió al Macabeo, y dejó a Hegemónidas de gobernador desde Tolemaida hasta Guerar.

25Luego marchó a Tolemaida. Los de Tolemaida llevaron a mal los pactos, pues estaban indignadísimos, y querían anular lo estipulado. 26Pero Lisias subió a la tribuna, hizo una defensa lo mejor que pudo, los convenció, los calmó, los dejó en disposición de ánimo favorable y marchó a Antioquía.

27Así acabó la expedición y retirada del rey.

Explicación.

13 El asalto, derrota y paz de Antíoco V es una culminación. No del arte narrativo del autor, sino de la importancia para la tesis teológica. Se trata del rey mismo, con un ejército inmenso, decidido a superar en crueldad a su padre Epífanes. Como otro Senaquerib, pretende invadir Judá y conquistar su capital. Otro agravante de la empresa es que significa la ruptura de los pactos (cap. 11).

Narrativamente, el capítulo repite los consabidos esquemas. Dos puntos se pueden resaltar: uno, la desproporción entre las largas oraciones y las fulminantes acciones; otro es el artificio estilístico de acumular verbos próximos para concentrar mucha acción en poco espacio, para subrayar la eficacia de la protección divina.

Equivale al año 163 a. C.; 1 Mac 6,20 la data un año después, en verano del 162.

13,2 Números algo diversos en 1 Mac 6,30.

13,3 El episodio de Menelao parece no encajar bien en este puesto, especialmente por el verbo griego parekalei, que significa animar, incitar, requerir, etc. Si animaba al rey en la empresa, no se ve por qué cae en desgracia y por qué Lisias lo acusa como causante de todos los males. Si animaba al rey, es evidente que no buscaba la salvación de la patria judía.

Quizá el autor quiere sugerir lo siguiente: que Menelao proponía a Antíoco como solución el confiarle a él el gobierno de Judá, con lo cual acabarían los intentos de autonomía del Macabeo y sus desafíos militares. Pero Lisias retuerce esos intentos acusándolo de haber causado todos esos males; quizá aludiendo a su función mediadora (11,32).

El autor no consideraba a Menelao como sumo sacerdote legítimo: vive en el extranjero al servicio del extranjero. Cuando muere, no hay necesidad de reemplazarlo. Perece con la ejecución de un "saqueador de templos", con una pena del talión que prueba la justicia de Dios.

13,9 Con un toque de venganza judía parece aplicar el autor al rey un adjetivo típicamente griego: bebarbaromenos, "hecho un bárbaro".

13,10-11 Según Judas, en esta batalla se lo juegan todo; pues en estos tres valores, ley, patria y templo, se condensa todo lo que da sentido a su vida. De donde se sigue que, según el autor, ya bajo Judas los judíos tienen una patria y que a ello no se opone el hecho de ser vasallos del Seléucida.

13,12 El título "misericordioso" recuerda de nuevo que estamos en el tiempo de la gracia (uno de los principales causantes de la ira, Menelao, ha sido eliminado ya). Los tres días parecerían dar tiempo al enemigo para proseguir su avance; esto no tiene importancia para el autor, que quiere conceder a sus héroes un tiempo ritual.

13,13 La geografía está simplificada: aquí se supone que el rey todavía no ha penetrado en territorio judío; desde Jerusalén Judas marcha al noroeste, cerca de la costa, por donde quizá acampa el rey. Después éste rodea hasta el sur del territorio, donde se encuentra Betsur. Las demás plazas fuertes no se especifican.

13,14 Las instituciones son, en realidad, las leyes judías; con el nombre griego politeia, la ciudad se menciona como centro y concreción de la patria. Modín había sido el lugar donde estalló la rebelión, según 1 Mac 2; el autor de nuestro libro no la ha mencionado; quizá la daba por conocida.

13,15-17 El ejército deciento quince mil hombres queda liquidado en una expedición nocturna de un grupo selecto, porque intervienen la confusión y el pánico de la guerra santa. Es como la victoria de Gedeón, pero con bajas enemigas bien contadas. Por la mañana todo se ha acabado, como en otras noches célebres de la historia, especialmente la de Senaquerib. La mañana es tiempo de gracia. Se cumple lo anunciado por Is 17,14.

No ha habido bajas judías, ni siquiera al matar al elefante; compárese con 1 Mac 6,43.

13,19 Aquí comienza el refinamiento estilístico de los verbos, unidos y rimados para el contraste, a la letra: "Se acercaba, era rechazado, atacaba, era derrotado". En cuatro palabras se sintetiza una acción bastante diversa según la versión de 1 Mac 6,49.

13,21 Sigue el procedimiento estilístico, con tres verbos seguidos para despachar a Ródoco. Su traición resulta así un episodio sin consecuencias. Desde la audaz expedición nocturna todo se precipita, sin que pase tiempo sensible. Es como si todo sucediese la misma mañana.

13,23 La noticia sobre Felipe no cuadra bien con lo dicho en 9,29: Felipe era albacea de Antíoco Epífanes y rival de Lisias. Su actitud sumisa y benévola contrasta fuertemente con los "planes feroces" con que vino.

13,24 Tolemaida se encuentra en la costa un poco al norte de Jaifa; el otro extremo parece ser la frontera de Egipto. Se trata de la región costera llamada en griego paralia.

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